La Coctelera

Categoría: Literatura y reseñas

1 Agosto 2010

¡Marchando una de frikismo en forma de reseña! Que ya hacía tiempo...

Aviso: no me estoy refiriendo a la película de James Cameron, sino a la serie de novelas ambientada en Reinos Olvidados escrita por Richard Awlinson (pseudónimo de Scott Ciencin) y James Lowder. En particular, sobre las tres primeras novelas de la serie, ya que las dos siguientes, según tengo entendido, son bastante maluchas, y por eso todavía no las he empezado a leer. Es decir, esta va a ser una entrada friki, pero no llena de pitufos azules hiperdesarrollados.

Segundo aviso: esta entrada contiene ciertos detalles que podríamos calificar de spoilers de la historia. Si tu cerebro está tan mal como el mío como para aun así querer leer estas novelas, yo no seguiría leyendo esta entrada...

Bueno, vayamos por partes.

Los tres primeros libros de esta serie ya componen, de por sí, una trilogía cerrada. Doy fe de ello. El tema es que siguen quedando algunos cabos sueltos respecto de la ambientación de Reinos Olvidados, por lo que los mandamases de Wizards of the Coast decidieron continuar con un par de libros más que terminaran de atar cosas. Y no quiero saber qué influencia tuvieron esos peces gordos empresariales en la historia, pero me la imagino... porque los primeros tres libros, que son los que me he leído, parecen más una intriga empresarial con OPAs hostiles y yuppies ambiciosos que una historia de dioses caídos que pretenden recuperar su sitio en los cielos. Y voy a escribir el resumen en consecuencia. Avisados quedáis todos.

El sr. Ao, director general de una multinacional afincada en un bonito rascacielos, manejaba el cotarro de su negocio con mano dura pero firme desde el ático del edificio. A base de muchos sufrimientos, quebraderos de cabeza, y marrones desagradables, decidió ir ascendiendo poco a poco a determinados yuppies al rango de jefes de departamento, consejeros, secretarios y demás. Todo parecía ir muy bien hasta que a alguno de esos yuppies se le ocurrió que las cosas no iban como ellos querían, y por tanto organizaron un astuto golpe destinado a desequilibrar el poder del sr. Ao y aprovechar la coyuntura para lanzar una OPA hostil y hacerse con el mando de la multinacional.

¿Y cómo lo hicieron? Muy sencillo: mientras el vigilante jurado, el sr. Helm, estaba en el baño, se colaron en RRHH y robaron las dos carpetas que contenían las fichas de los empleados. Dado que las fichas contenían mucha información confidencial, como son los datos personales, el cargo en la empresa y demás, a los ladrones se les ocurrió que amenazar al sr. Ao con una denuncia por violación de la Ley Orgánica de Protección de Datos podría ser una buena jugada. Pero luego se acojonaron un poco pensando que podrían acusarlos del robo, y decidieron esconder las carpetas a la espera de que la situación se calmara y pillar a todos desprevenidos con una OPA. Pero el sr. Ao, que tenía muy mal pronto, en cuanto descubrió que las carpetas habían sido robadas montó en cólera y reunió a todos sus yuppies para que los culpables confesaran su crimen. Y como obviamente nadie lo hizo, decidió humillarlos a todos: se irían a casa suspendidos de empleo y sueldo (y por tanto incapaces de poder pagarse sus lujosos y costosos vicios) hasta que los ladrones confesaran o los no culpables encontraran y devolvieran las carpetas. Y para asegurar que nadie subiera a molestar hasta entonces, puso al sr. Helm al cargo de vigilar todos los accesos a los pisos superiores.

Los yuppies, que saben mucho de estrategias sucias pero poco de fregonas, no tardaron en sentirse insultados. Y los inocentes empezaron a investigar qué podía haber pasado. Así fue como la srta. Mystra, encargada de Logística y Suministros, descubrió que todo había sido una astuta maniobra del director Comercial, el sr. Bane, y el subdirector Comercial el sr. Myrkul. Y, presumiblemente, también del secretario de ambos, el sr. Bhaal. La srta. Mystra pensó que descubrir la identidad de los ladrones sería suficiente para calmar al sr. Ao, pero las órdenes eran claras: no se podía subir a molestar sin las carpetitas de marras. Y cuando intentó colarse a escondidas por las escaleras, el sr. Helm le dio una buena zurra que ríete tú de la ley de igualdad de género y del maltrato a mujeres. Y después le dio la patada de gracia y, como suelen decir los jefes, a la puta calle.

En esto que por la acera pasaban cuatro ciudadanos inscritos como demandantes de empleo en la oficina del INEM: el sr. Kelemvor (ex policía), la srta. Medianoche (ex empleada del departamento de compras de una empresa), el sr. Cyric (un carterista en proceso de reintegración social) y el sr. Adon (un vendedor de enciclopedias). La srta. Mystra tropezó con ellos justo al ser expulsada del edificio y, pensando que era una pena que su trabajo se perdiera, le dio un intensivo de Logística y Suministros a la srta. Medianoche antes de caer muerta por ahí en cualquier albergue de indigentes. Y también le suministró al grupo entero el conocimiento del robo de las carpetas y la identidad de los ladrones.

Y así empieza una apasionante historia de trepas, pelotas, amantes del trabajo y puñaladas por la espalda que hacen que desee fervientemente entrar a trabajar algún día a alguna multinacional realmente grande en la que poder participar de semejantes técnicas sucias. Y eso que he aprendido un montón en la PYME en la que trabajaba...

El caso es, ya fuera de coña, que las novelillas se dejan leer bastante bien, y son entretenidas, pero tanto hechizo épico acaba cansando un poco. A destacar el dios Bhaal, por supuesto, que hace un pequeño cameo y cada día me cae mejor. Supongo que le tengo cariño desde mi época de jugadora de Baldur's Gate. Lástima que precisamente por ese juego supiera ya el destino que le esperaba. Ah, qué lástima.

Por lo demás, en lo referente a las moralejas, realmente no hay mucho que decir, salvo quizás que el que la hace la paga. Er... no, espera, eso no era. ¿Que toda buena acción tiene su recompensa? Esto... creo que tampoco. ¿Que la amistad bien forjada es bonita y duradera? Eh... pues tampoco era eso...

Ah, sí. Que los dioses son dioses, pero no son nada sin sus fieles. Y por tanto deben cuidarlos. Lástima que para contar eso bastante mejor que esta serie no haga falta ninguna trilogía, como ya demostró Terry Pratchett con su Dioses menores.

En definitiva: que si no tienes nada mejor que hacer, estas novelas están bien. Están entretenidas, que es lo que importa. Si eres seguidor de la historia de Reinos Olvidados pues seguro que ya sabes cómo va a acabar todo, pero aun así tienen su interés. Pero hay novelas de Reinos Olvidados mucho mejores que estas tres. Eso hay que dejarlo claro.

23 Marzo 2010

Ya dije el lunes que si me sentía inspirada tocaría cuento de hadas. Lo advertí.

Lo que no dije es que el cuento de hadas está sin endulzar. Que ni es de Disney ni es para niños, vaya.

«―Si me traes esa estrella ―dijo Victoria―, la que acaba de caer, no otra estrella cualquiera, entonces te besaré, y quién sabe qué más podría hacer»

La novela de hoy es Stardust de Neil Gaiman. Así que todos aquellos aficionados a su obra, o sencillamente los aficionados al mundo del comic, saben más o menos lo que se puede uno encontrar cuando se adentra en los mundos de fantasía creados por él.

Y, cuando hablo de fantasía, lo digo en el sentido más literal de la palabra. Aquí no hay dragones, ni magos, ni épicos guerreros armados a dos manos realizando la táctica de batalla conocida como Salvatore, que consiste fundamental y exclusivamente en espectaculares giros en forma de molinete. Aquí, en Stardust, hablamos de brujas y hadas, de estrellas con forma humana, de unicornios y espíritus, y de sueños que todos intentan hacer realidad.

Pero no todo es fantasía, porque, como todos sabíamos de niños, existe una frontera muy fina, pero perceptible, entre el mundo real y el mundo de las hadas. Y esa frontera es precisamente la ciudad de Muro, ubicada en plena campiña inglesa. Más allá de Muro está el País de las Hadas. Y, al otro lado, el mundo tal y como lo conocemos. Por supuesto, como ciudad fronteriza que es, disfruta de determinados privilegios, como es acoger cada nueve años una feria especial, donde criaturas del País de las Hadas venden determinadas mercancías.

El joven Tristran Thorn fue concebido durante una de esas ferias, fruto de la relación entre una elfa cautiva pero temporalmente libre de la vigilancia de su ama bruja, y el joven local Dunstan Thorn. Tristran creció durante diecisiete años tal y como es lo normal en un muchacho adolescente: arropado, y con sus más y sus menos,  por su padre, su madrastra (que en este caso no tiene nada de malvada) y su hermanastra. Pero Tristran distaba de ser feliz, no sólo por sentirse y saberse diferente a los demás (a pesar de no conocer su verdadero origen, oculto por sus padres), sino también debido a que aspiraba al amor de Victoria, una muchacha de Muro de posición adinerada y de gran belleza. Y una noche en que trataba de cortejar a la joven, ambos vieron caer una estrella fugaz. Tristran, apasionado, juró traerla consigo a cambio del amor de Victoria, y ésta, divertida, aceptó pensando que se trataba de una chiquillada.

Y así Tristran decidió atravesar la frontera de Muro y lanzarse al País de las Hadas, en busca de la estrella caída. Sin saber, sin embargo, que encontraría mucho más que una estrella, y sobre todo que no era el único buscándola...

La novela, sin ser perfecta, engancha desde el principio. Una se da cuenta enseguida que el viaje de Tristran, su búsqueda, es mucho más que la búsqueda de un objeto con el que cautivar a Victoria. Pero el gran acierto de Stardust es que Tristran no lo sabe, y por tanto va evolucionando durante todo el camino. También hay que destacar la mezcla entre ironía, fantasía y crueldad, que hace el relato algo oscuro y poco habitual en las versiones más modernas de este tipo de historias (ah, cuánto daño ha hecho Disney a los cuentos de hadas). La pena es que hay demasiados personajes e hilos argumentales en muy pocas páginas, y algunas historias secundarias quedan un poco diluidas. Pero aun así el resultado general es íntegro, coherente y con unos personajes carismáticos y muy simpáticos. Uno de mis personajes favoritos es la bruja reina, la más vieja de las Lilim, que persigue la estrella para usar sus poderes y recuperar la juventud. Y los hermanos de Stormhold tampoco se quedan atrás.

Es una lectura que recomiendo. Y ahora que sé que hay película, supongo que tendré que verla para comparar.

21 Marzo 2010

Hoy toca reseña de novela post-apocalíptica. Mañana, si estoy inspirada, tocará una de cuento de hadas.

«A media tarde se sentó junto a una ventana gris en una casa abandonada y en la luz grisácea leyó periódicos viejos mientras el chico dormía. Noticias curiosas. Temas pintorescos. Las prímulas se cierran a las ocho. Miró dormir al chico. ¿Serás capaz? ¿Cuando llegue el momento? ¿Serás capaz?»

La carretera, de Cormac McCarthy, se ha hecho especialmente popular desde que se estrenó en el cine su adaptación cinematográfica. Sin embargo, es una novela corta que ya contaba con cierta popularidad al haber ganado su autor el Pulitzer por ella.

Su temática me atrajo enseguida, aunque tal vez sea porque últimamente las historias post-apocalípticas vuelven a estar de moda. Sin embargo, esta historia no es sólo una narración de la supervivencia tras una catástrofe; en realidad es la historia del amor de un padre hacia su hijo.

Una catástrofe no descrita (aunque diversas pistas vagas personalmente me hacen sospechar de una catástrofe nuclear a escala mundial) ha asolado la Tierra y la ha convertido en un páramo yermo, calcinado, en el que apenas hay supervivientes... un puñado de humanos, algunos hongos, y de vez en cuando algún perro. En realidad puede que sobrevivieran más variedades de animales y de plantas, pero ahora es difícil saberlo. Han transcurrido varios años, y los supervivientes han arrasado con todo en un intento de vivir otro día más. Apenas queda comida, y la que queda es enlatada, porque la comida fresca ya no existe. La tierra es yerma y no se puede cultivar en ella. El agua está contaminada, igual que el aire, por lo que es necesario vestir mascarillas y protecciones para los ojos. Y en este ambiente el ser humano se muestra en todo su esplendor, y de la manera más directa posible, como un peligro para sí mismo, pues ante la escasez de comida abundan aquellos que ven en el canibalismo la única salida viable.

En medio de esta desolación, hay una carretera. Y por ella transitan un padre y su hijo, buscando el sur, buscando un lugar más cálido en el que intentar sobrevivir. El padre, testigo de lo que fue el mundo y lo que es ahora. El niño, nacido ya en el mundo post-apocalíptico, no conoce otra realidad ni otro mundo, salvo por las historias que le cuenta su padre. Y el padre se esfuerza por tratar de mantener la inocencia en su hijo, por tratar de evitar que se convierta en una bestia deseosa de la carne de otros seres humanos. O, peor aún, que se convierta en una criatura que acabe violada y devorada por quienes se hacen llamar a sí mismos seres humanos.

Sólo que los vapores tóxicos y la falta de comida están haciendo estragos en ellos. Y el padre teme morir y dejar a su hijo a merced de los desconocidos. Teme fracasar en su misión de proteger al pequeño. Por eso guarda dos balas en una pistola: no sólo para protegerse de los que les atacan, sino también para, si llegara el momento, tomar la decisión más dura y difícil de su vida.

Se trata de una historia corta, y que se devora con ganas, intentando saber qué va a deparar la siguiente jornada a padre e hijo. Padre e hijo, sin nombre, sin un futuro a largo ni medio plazo, que se cuidan mutuamente en medio del caos y de la muerte. El lenguaje utilizado por McCarthy es oscuro, con pausas y puntuación irregulares que refuerzan la atmósfera caótica. Y sobre todo la cabezonería de padre e hijo por ser buenos. Por sobrevivir tratando de no dañar a los demás supervivientes (siempre y cuando ellos no les ataquen primero, claro). Por huir de los fanatismos religiosos que llevan a sacrificios humanos a cambio de la súplica de buenos tiempos a un dios que no escucha. Por huir del canibalismo y de la falta de empatía más salvaje. Porque ellos son buena gente, y llevan el fuego consigo.

Porque la supervivencia no debería ser a costa de las vidas ajenas.

Yo supongo que la lectura se hará aún más dura a aquellos que tengan hijos, sobre todo si son pequeños. Pero aun así la recomiendo.

Que llevéis todos el fuego con vosotros.

11 Marzo 2010

Mami es buena y me regala cosas bonitas incluso sin venir a cuento.

11 Marzo 2010

(No es que lleve sin leer desde la última reseña... es que no me ha apetecido hacer las reseñas de la trilogía de Millenium, ni la de Bajo la red, ni la de Un plan sencillo).

«El dinero sucio de sangre se limpia con sangre»

La cita anterior es una frase de Coltan, una de las últimas novelas del prolífico escritor Alberto Vázquez-Figueroa. Y una novela que promete, por su temática: no sólo acerca de las minas congoleñas de coltan, sino porque también en ella mezcla la guerra de Irak y su uso por parte de las grandes multinacionales para hacer negocio y dinero. Temas muy jugosos, muy polémicos y que dan mucho juego.

Lástima que, en este caso, todo quede a medias. No voy a decir que es una mala novela, pero sí que es una de las más flojas, para mi gusto, que he leído de Vázquez-Figueroa. Tal vez sea porque está pensada como primera parte de una segunda novela, Kalashnikov, pero aun así queda demasiado inconclusa. Demasiadas líneas argumentales, demasiados personajes, y demasiados sucesos para 300 páginas a tamaño de letra 12 y en formato pequeño... todo queda muy diluido. Pero vayamos con el argumento, que consta de tres líneas básicas que se subdividen, entrelazan y anudan hasta formar un todo bastante peculiar...

Los directivos de la empresa norteamericana Dall&Houston están muy preocupados. Su multinacional sabía de la inexistencia de armas de destrucción masiva en Irak, pero apoyó la guerra para hacer negocios allí y lucrarse. Y les salió bien... salvo por un pequeño detalle que ahora les está costando muy caro. Alguien, un terrorista que se hace llamar Aarohum Al Rashid (frikipunto para quien me encuentre primero la referencia literaria), ha hecho llegar una carta a los directivos con un ultimátum: o invierten íntegramente las ganancias obtenidas con la guerra en la reconstrucción del país, mediante la edificación de hospitales, colegios y otra infraestructura básica, o poco a poco todos los directivos serán asesinados. De hecho, la misiva llega con uno de ellos ya muerto. Sin embargo, los directivos no están tan dispuestos a dar su brazo a torcer, ya que tienen en el punto de mira un negocio muy lucrativo en el que invertir todo el dinero.

Por otra parte, se cuenta la historia de la joven iraquí Salka Embarek, que perdió a toda su familia cuando una bomba cayó por error en su casa. La rabia y el deseo de venganza la condujeron a las líneas de Al Qaeda, donde fue instruida para pasar por una joven inglesa, introducirse ilegalmente en Estados Unidos e inmolarse allí con una bomba adosada al cuerpo. Sin embargo Salka vio con el tiempo cómo su ira se enfriaba y sus ideas se aclaraban, y finalmente, cuando la misión suicida fue abandonada, quedó abandonada en un país extraño para ella, con documentación falsa, y sin nadie a quien acudir. Nadie, salvo una extraña anciana de nombre Mary Lancombe a la que conoció pescando una tarde en un río, y que es mucho más de lo que parece a simple vista.

Entre medias, y como extraño nexo de unión entre los capítulos de un hilo y del otro, se nos cuenta la historia pasada de un mafioso llamado Mauro Rivero Elgosa y cómo salió de Cuba durante la revolución castrista para establecerse en Miami y montar un auténtico negocio al más puro estilo del hampa. Y cómo, cuando fue acosado finalmente por sus enemigos, pareció desvanecerse en la nada muchos años antes de los sucesos narrados en la novela.

Y con esas líneas argumentales tan extrañas acabamos llegando a las minas de coltan congoleñas y su explotación. Pero, ah sorpresa, nada de hablar (salvo de pasada) de las implicaciones de dicha explotación, de las guerras entre gobiernos y guerrillas por hacerse con tan preciado mineral, de la hipocresía de las empresas que cierran los ojos ante dichas barbaridades. Tampoco nada, salvo de pasada, de la guerra de Irak y sus consecuencias para con la población civil. Esta novela, al contrario que muchas otras de Vázquez-Figueroa en las que profundiza y se mete hasta la cocina, se queda rascando la superficie. Y con tanto personaje secundario, principal, de apoyo, líneas, tramas, etc., los personajes se quedan desdibujados y planos.

Y todo eso me ha decepcionado en un escritor que tal vez no sea un erudito brillante, pero sí un tipo que suele mimar determinados detalles, especialmente en los temas que destripa.

En definitiva, se trata de una novelita que se deja leer, pero que no aporta mucho al género. Está bien si se quiere una lectura ligera que no requiera excesiva atención, pero poco más.

1 Diciembre 2009

Ahora que la horda de quinceañeras con blog las adolescentes de medio mundo han vuelto a exigir que se pongan de moda los vampiros, ¿qué mejor que una de vampiros de Mundodisco?

«Y a veces matamos a gente, aunque en la actualidad casi nunca. En todo caso, ¿qué mal hacemos exactamente? Presa y cazador, cazador y presa. La oveja fue diseñada como cena para el lobo, y el lobo como medio para prevenir que las ovejas pastaran demasiado. Si usted examina sus dientes, mi señor, verá que están diseñados para un tipo particular de dieta y, ciertamente, todo su cuerpo está diseñado para aprovecharse de la misma. Y lo mismo nos pasa a nosotros. Estoy seguro de que los frutos secos y las coles no les guardan rencor»

Como deducen las brujas de Lancre en esta novela, si Carpe Diem se puede traducir como Aférrate al momento... entonces el lema de la familia Urrácula, Carpe Jugulum, se puede traducir como Directo a la yugular. Un lema muy apropiado para una familia de vampiros. Ah, perdón; vampyros. Que es más cool y moderno. Porque ¿qué pasa cuando los vampiros se modernizan? ¿Qué sucede cuando aprenden y evolucionan? En Lancre saben que sus vecinos (en la superficie) de Überwald son, en su mayoría, criaturas bastante fantásticas; pero que las dos especies predominantes son los vampiros y los hombres lobo. Y que, en fin, a los vampiros se les mata de formas muy diversas y conocidas por todos: estacas en el corazón, ajo, símbolos religiosos, la luz del sol... Además, cualquier vampiro tiene vedado el paso a tu casa siempre y cuando no lo invites a entrar.

Pero en Lancre acaba de nacer una princesa, hija del rey Verence y de su esposa, la antigua bruja Magrat Ajostiernos. Y al rey de Verence se le ha ocurrido que invitar a sus vecinos vampiros, la antigua familia Urrácula, a la ceremonia de imposición de nombre de la niña puede ser un bonito gesto diplomático. Total, tampoco va a pasar nada... al evento están invitadas las brujas de Lancre (Yaya Ceravieja, Tata Ogg y la sustituta de Magrat, la joven y oronda Agnes Nitt). Y el evento lo presidirá un sacerdote. Por tanto, no debería haber ningún problema con la presencia de los vampiros.

El problema es que la familia Urrácula se ha... modernizado. Digamos que tienen creencias propias sobre su naturaleza y se han entrenado firmemente para hacerlas realidad; porque, en Mundodisco, si crees en algo con bastante fuerza, puedes hacer que se vuelva verdad. Así que se trata de una familia de vampiros, perdón, vampyros (es más cool y moderno) a la cual no les afecta ni el ajo, ni la luz solar, ni ninguna otra arma más allá de las que podrían dañar a cualquier ser vivo. Y, para complicar aún más las cosas, Yaya, la más poderosa de las brujas, la única que parece capaz de hacer frente a un peligro así, no ha recibido su invitación al evento...

De todas las series de Mundodisco, la que siempre me ha gustado menos es la de las Brujas de Lancre. Este es el último libro de la serie, que muere para dar paso a la serie de Tiffany Aching. Y se nota que Terry Pratchett ha querido hacer del fin de esta serie algo especial. Como bien dice Manu en la reseña, se trata de la novela más oscura que ha escrito en Mundodisco, al menos que yo sepa. Sí, es cierto que hay humor. Pero también es cierto que todo el tiempo está presente esa ominosa aura de fatalidad, esa sensación que dice que, quizá, las cosas esta vez están jodidas para la gente de Lancre. Y es que el Maestro demuestra que puede ponerse serio cuando quiere.

Por supuesto, el Maestro no deja pasar la ocasión de atacar de nuevo a las organizaciones religiosas, a través de la crisis de fe del sacerdote Poderosamente Avena, quien tiene un pensamiento demasiado analítico, así como demasiados conocimientos, como para no darse cuenta de que las escrituras sobre su dios Om se parecen sospechosamente a las escrituras y cultos de otras muchas religiones anteriores.

Para ser de las Brujas, creo que es un muy digno final de la serie. Eso sí, que nadie espere carcajadas. Esta vez esta novela no es para reírse, sino para presenciar una batalla épica entre el bien y el mal.

Que tampoco viene mal de vez en cuando.

14 Noviembre 2009

Hoy toca una de ciencia ficción, música, amor, venganza y justicia.

«Era sabido en toda la galaxia que un Pájaro Cantor jamás acudía a una persona que matara, codiciosa, que sintiera gula o que ansiara el poder. Ese tipo de gente no podía escuchar realmente la música de un Pájaro Cantor, y no cabía la menor duda de que Mikal había comprendido al Pájaro Cantor»

Orson Scott Card es el autor de esta preciosa novela titulada Maestro cantor, ganadora del premio Hamilton-Brackett Memorial en 1.981 y basada en su relato breve El Pájaro Cantor de Mikal, que fue finalista del premio Nebula en 1.978. Aunque se trata de una novela considerada de ciencia-ficción por el entorno en el que transcurre la historia (un futuro bastante lejano, en el que el ser humano ha colonizado gran parte de la galaxia, y en el cual es evidente que la humanidad posee grandes avances tecnológicos), en realidad bien podría haber sido ambientada en un mundo medieval o incluso más antiguo y arcano. Porque la novela no trata de tecnología, sino de emociones.

El protagonista de la novela es Ansset, un niño huérfano con dotes para el canto, que es llevado a la Casa del Canto en el lejano mundo de Tew. La Casa del Canto es una institución apolítica que localiza y entrena a niños con dotes especiales para la música; pero no se trata de simples cantores. Los niños que son entrenados en la Casa del Canto pertenecerán a ella de por vida, y vivirán por y para la música. Con ella expresarán emociones y comunicarán sus pensamientos mucho mejor que con cualquier imagen o palabra. Los niños que tienen suficiente talento son entrenados como Pájaros Cantores y ofrecidos hasta los 15 años de edad (fecha en que les cambia la voz y dejan de ser niños) lo son a personas que puedan realmente apreciar su canto. Y ese canto sirve para trasmitir emociones y hacer bien a sus compradores. Eso sí, una vez transcurrido el plazo, el Pájaro Cantor volverá irremediablemente a la Casa de Canto, donde usará su experiencia para entrenar a otros niños.

Sin embargo, Ansset es especial. No sólo por ser un niño de una belleza extraordinaria, sino porque además posee un talento natural para el canto. Ansset es capaz de percibir, con sólo escuchar unas pocas palabras de su interlocutor, las emociones que éste siente. Y puede devolverlas amplificadas a través de su canto. Por tanto, su canto puede ser curativo y ayudar a la persona que lo escucha... o también puede ser destructor. Debido a su especial talento, Ansset es entrenado por Esste, una de las más grandes cantoras de la Casa, para ser el Pájaro Cantor del Emperador Mikal, el hombre que ha conquistado y unificado casi toda la galaxia y al que se conoce como Mikal el Terrible.

La novela consta de un prólogo y cinco capítulos, a través de los cuales la historia de Ansset transcurre linealmente desde su infancia hasta su vejez. Aunque lo más logrado no es su ambientación (un imperio lleno de intrigas y traiciones), sino la ambivalencia moral de la novela. El amor, el honor, el asesinato, la traición y la guerra, entre otros, son presentados desde diferentes puntos de vista, sin emitir juicios al respecto. De hecho, una de las mayores críticas que esta novela ha recibido se debe fundamentalmente a la manera en que presenta el amor, indiferentemente heterosexual, homosexual e incluso tratando temas delicados como la pederastia. Una manera muy curiosa de presentar el amor por parte de un autor extremadamente conservador, mormón y atrozmente crítico con el matrimonio homosexual, todo hay que decirlo.

Sin embargo, y dejando a un lado creencias personales, lo importante de la novela está en los vínculos afectivos y emocionales que se establecen entre Ansset y el resto de personajes, y en cómo éstos influyen en el desarrollo de los mismos. Temas como el sacrificio personal, la generosidad, la venganza, la crueldad o el odio también están muy presentes además del amor o la lealtad. Al final, todo se reduce a las experiencias vividas por una persona realmente sensible y especial durante toda su vida, y en cómo su poder y su sensibilidad influyen a todos aquellos que se acercan a él, para bien o para mal.

Es una novela, en definitiva, muy bonita de leer y que hace reflexionar acerca de la propia percepción que todos, en mayor o menor grado, tenemos acerca de diversos temas delicados, como el fraude, la muerte o el propio amor. Hay quien dice que es una de las mejores novelas de Orson Scott Card; pero claro, hay quien lo dice porque obviamente no es una novela comercial. A mí personalmente me ha gustado mucho.

27 Septiembre 2009

Esta reseña lleva tiempo en el tintero. Pero como no me apetece mucho estar aquí escribiendo cuando podría estar empezando la segunda entrega de Canción de hielo y fuego, creo que voy a ser breve.

«Es una nave de guerra, Tuf, una nave que se encuentra en una gran órbita elíptica alrededor de H'Ro Brana. Se trata de una de las armas más devastadoras que la Vieja Tierra lanzó a los espacios, en la guerra contra los Hranganos y, a su modo, debía ser tan temible como esa mítica flota infernal de la que se habla durante los últimos tiempos anteriores al Derrumbe. ¡Pero su potencial para el bien es tan enorme como el que posee para el mal!»

Precisamente hablando de Canción de hielo y fuego... el señor George R. R. Martin es también el autor del compendio de relatos breves de esta reseña, titulado Los viajes de Tuf. Se trata de una colección de relatos, al principio inconexos, pero que finalmente el propio autor fue adaptando para crear una novela completa, con siete capítulos que son en realidad siete relatos distintos, pero con un nexo en común: el personaje de Haviland Tuf, protagonista indiscutible, así como la nave llamada Arca en la que viaja.

Porque, precisamente, esta colección de relatos breves es de ciencia ficción pura y dura, nada de fantasía épica. Eso sí, el trasfondo está muy trabajado y es interesante: habla de un futuro lejano, en el que la Tierra ha sufrido un gran auge y avance tecnológico... y una decadencia monumental provocada por una guerra brutal contra otra especie alienígena, los Hranganos, durante la cual se perdió casi toda la tecnología y que provocó el éxodo masivo de habitantes terrícolas en busca de otros mundos menos destrozados que la vieja Tierra. Sin embargo, la Humanidad, lejos de madurar y aprender de los errores cometidos en la Tierra, ha continuado su éxodo como si se tratara de la solución a todos los males: ¿para qué cuidar de tu entorno, si siempre puedes buscar otro mundo que colonizar, en caso de emergencia? Pues bien, ahí está Tuf para desfacer entuertos...

El personaje de Tuf es bastante peculiar. Se trata de un hombretón inmenso, de casi dos metros y medio de altura, obeso hasta casi lo grotesco, con la piel del color de la leche y el cráneo totalmente calvo. Adora a los gatos, odia el contacto humano, es vegetariano, y detesta que le toquen. Y, sobre todo, posee una inteligencia extraordinaria, una astucia a la par, y orgullo y vanidad como para dejar por humildes a los reyes más pomposos. Tuf es un comerciante de no mucho éxito que, por determinadas circunstancias, acaba encontrando una reliquia de la tecnología perdida de la Tierra: una enorme nave sembradora de plagas llamada Arca. Se trata de una nave con una enorme base de datos genética sobre especies de todos los mundos explorados por la Humanidad, capaz de clonar cualquier especie en tiempo récord gracias a la tecnología de los cronobucles (que permiten acelerar el paso del tiempo en los tanques de clonación) y que, en su época, se usaron para hacer la guerra biológica contra los planetas de los Hranganos. La nave tiene una enorme capacidad para la destrucción... pero también para arreglar problemas ecológicos. Así, Tuf decide aprender a usar la nave y convertirse en ingeniero ecológico autodidacta, para arreglar problemas en diversos mundos a cambio de unos elevados honorarios. Pero claro, la Humanidad nunca aprende, y siempre está al borde de la guerra. Y hay quien quiere la nave de Tuf para imponerse a sus vecinos...

En cuanto a los cuentos, hay que decir que, salvo en un par de ellos, el final es toda una sorpresa. Qué bien maneja este hombre la tensión, madre. Y también hay que decir que tiene cierta sensibilidad (no se diría viendo las carnicerías que monta en otras novelas, e incluso en algún relato de este libro), por lo que algunos finales, si bien previsibles, siguen siendo lógicos y hermosos. Y sobre todo destaca lo bien que Martin crea los dos principales personajes, que son el propio Tuf y la maestre de puerto Tolly Mune, encargada de la reparación de la nave a petición de Tuf.

Las temáticas son diversas, y no dejan muy bien a la religión como problema fundamental de la superpoblación, al maltrato a los animales, y al desprecio por el cuidado del medio ambiente. Tal vez Tuf sea autodidacta, pero se toma el amor a la ecología con la misma seriedad con la que se toma el amor a sus gatos. Y, de paso, sirve para recordarnos a todos que este mundo en el que vivimos no nos lo han prestado; es nuestro, y nuestra es también la responsabilidad de mantenerlo en condiciones para poder seguir viviendo en él durante muchas generaciones.

Creo que es una novelita bastante recomendable.

Sobre El tablón naranja

Algún día, mis pajaritas y yo dominaremos el mundo.


Cthulhu demands...

No al recorte en I+D

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Si quieres hacerme feliz y regalarme un libro, ya sabes... que sea alguno que no esté en esta lista

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